Abuelos en su segunda juventud

¿Quién dijo que en la tercera edad la diversión era salir a pasear, sentarse en un banco en los parques o ver la televisión sin moverte del sofá? La tercera edad puede ser la segunda juventud, pensadlo bien: si estás jubilado con una pensión decente ya no tienes que ir a trabajar, tienes 24 horas para dedicarte a ti y a los tuyos… una segunda juventud y encima sin estudiar.

Hay personas mayores que cuando les llega la edad de jubilación de apoltronan y es como si por llegar a esa llamada “tercera edad” tuvieran que taparse las piernas con una mantita y quedarse quietecitos en el sofá, pero ¿quién ha escrito esa norma? Puede que allá a mediados de los cincuenta eso fuera lo normal pero ¡Por amor de Dios! ¡Qué estamos en el siglo XXI! Desentumeced los músculos y salid a disfrutar de la vida, que aún queda mucha por delante.

Mi abuelo, mi compañero de juergas

Mi abuelo es una de esas personas que ha decidido que ha llegado su momento, así que no para quieto ni un segundo, y os puedo asegurar que es lo mejor que ha podido hacer. Ahora está más animado y mucho más vital. Siempre tiene ganas de hacer cosas y le propongas lo que le propongas está listo para coger su bastón y salir por la puerta. Es un hacha. Ahora está aprendiendo también a utilizar el ordenador en una escuela para adultos y si lo veis manejando Facebook alucináis pepinillos, como hice yo la primera vez que lo vi.

La semana pasada tenía todo el fin de semana copado hasta arriba… que si una barbacoa aquí, que si una cena allá… y no sé cómo narices se confabularon los astros para conseguir que todo se fuera a la mierda, pero así fue. Pasé de tener el fin de semana repleto de actividades a tener como mejor opción ver una película en el sofá con mi perro, que no es que sea una mala opción pero la verdad es que me apetecía hacer algo un poco más movido.

Pues bien, fui a visitar a mi abuelo el sábado por la mañana que, como cada día, sale a caminar varios kilómetros y pensé: me voy con él, salgo, y le invito a desayunar. Mientras caminábamos le hablaba de mi semana y de los planes que se me habían truncado para todo el finde y de pronto, frenó en seco y me dijo: nos vamos a hacer karts. ¿QUÉEEEEEE? Pues dicho y hecho, por la tarde estábamos en este circuito de karting en Jumilla. Tendriáis que haberlo visto pisando el acelerador y levantando las manos cada vez que pasaba por la línea de meta. Yo creía que se mataba pero salió totalmente ileso del circuito, ni un arañazo, ni un choque, ni una caída. El tío tenía más reflejos que yo.

Cenamos allí mismo porque lo tienen súper bien montado con un restaurante dentro de las instalaciones y luego de vuelta a casa, conduciendo yo, por supuesto. Aunque visto lo visto lo mismo le dejo un día el coche a él. Fue uno de los mejores fines de semana que he tenido en mucho tiempo y todo gracias a él. Quien diga que los abuelos están ya pasados es porque no se han preocupado de seguir conociéndolos y de aprender de ellos todo lo que se puede aprender, que es mucho.

Hay quien se preocupa por saber qué les espera a los ancianos en las ciudades y yo creo que además de un tema de gobierno es un tema ciudadano. Nosotros, los familiares, los amigos, los hijos, los nietos, todos somos responsables de lo que les suceda a nuestros mayores y por eso tenemos que darles vida, debemos hacer actividades con ellos y nunca, jamás, dejarlos solos. Así es como conseguiremos que tengan ganas de seguir viviendo y de que quieran aprender y descubrir cosas nuevas, así es como conseguiremos muchos abuelos en su segunda juventud.

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