Bodas que rompen parejas

Casarse es siempre una decisión que traerá consigo más de una discusión y lo digo porque yo lo he sufrido en mis propias carnes. Me casé hace menos de un año y ahora tengo una pareja en mi consulta que está teniendo muchos problemas previos a la boda, de hecho discuten tanto que por eso han buscado mi ayuda como terapeuta.

Hay que ser muy fuerte mentalmente para sobreponerte al hecho de discutir por todo con tu pareja, desde el número de invitados hasta el gasto que vas a hacer en cada partida de la boda: celebración, música, ceremonia, ropa, destalles para invitados, etc. Recuerdo que en mi caso peleamos mucho con el gasto de los regalitos que se suelen hacer a los invitados porque mi marido no quería comprar nada, lo veía innecesario, y yo no estaba de acuerdo. Al  final compramos estos detalles de bodas originales que encontramos por casualidad en la web a la que os redirijo, ¡y menos mal que los encontramos! Porque si no la discusión habría sido mucho peor.

Y es que en las fechas previas a la boda haces gasto de todo. Yo, por ejemplo, jamás he comprado ropa interior de marca ni me he gastado demasiado en eso y para la noche de bodas me compré uno de estos sujetadores reductores Chantelle a juego con unas braguitas sólo porque era ese día. A veces lo pienso y sé que me volví un poco loca pero la realidad es que, en teoría sólo nos casamos una vez en la vida así que supongo que no es para tanto. Pero lo importante es no volverse loco con eso. Mi suegro, por ejemplo, estaba empeñado en comprar el vino más caro de la rioja para servirlo en la boda y menos mal que tuvimos dos dedos de frente y contamos con Bocopa para los vinos porque nos hicieron un precio excelente y tienen una calidad envidiable.

Triplicar el gasto previsto es muy común

Yo he conocido a personas que tenían previsto gastarse 5.000 euros y han acabado gastando 15.000 bajo la excusa de que “esto sólo pasa una vez en la vida”, una auténtica locura.

La pareja que ha venido a verme no discute tanto por el dinero como por la idea que tienen en mente. Mientras que ella quiere algo muy informal, con pocos invitados (menos de 25), él quiere una boda por todo lo alto, con casi 100 invitados, un banquete con coctel de bienvenida un coche con chófer para ellos y casi todas las pijadas del mundo y ambos tienen el mismo pensamiento en la cabeza: si sólo me voy a casar una vez en la vida quiero que sea como a mí me gusta.

La solución es llegar a un término medio para ambos pero eso es muy complicado y por eso han acabado conmigo en la consulta, el problema es que a veces me siento más como un árbitro que como una terapeuta pero ambos reconocen que les estoy ayudando bastante así que eso para mí es suficiente para sentirme bien y saber que estoy haciendo un buen trabajo.

Como consejo, lo único que os puedo decir si estáis en una situación similar, es que afrontéis las cosas de cara y sin callaros nada. Si hay algo que no os gusta habladlo para llegar a un acuerdo, no os calléis nada porque si lo hacéis acabaréis con rencores. Buscad algo que intente no disgustar a ninguno y si no lo encontráis tendréis que ceder ambos a partes iguales. Debéis poned de vuestra parte e intentar comprended el punto de vista de vuestra pareja en todo momento.

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