Cada caso, un mundo diferente

Cada día me doy cuenta de que las terapias, aunque con una base generalizada que obviamente está más que estudiada, pueden ser tan personalizadas y diferentes como pacientes puedes llegar a tener. He tenido pacientes que han encontrado su afición y cura en las manualidades, en el deporte, en el baile e incluso en un cambio de hábitos y me parece digno de estudio plantearnos la posibilidad de trabajar ciertas actividades con nuestros pacientes con el fin de obtener mejores resultados y ayudarlos en el menor tiempo posible.

Por eso, hace unos meses, empecé una terapia muy especial con una joven que había tenido impulsos suicidas porque decía que no se encontraba así misma, que no se encontraba bien en ningún sitio y que, en ocasiones, no se conocía. Le pedí que, durante una semana, intentara aprender de sí misma apuntando todo lo que le gustaba y lo que no, la ropa que vestía y la que le gustaría vestir y, sobre todo, cómo se sentía.

Lo que quería era que se descubriera a sí misma, que viera que sí tenía una gran personalidad y que se encontrara. Apuntó todo, incluso las series de televisión que le gustaba ver y las que no, y cuando llegó a la consulta le pedí que se pusiera una bata blanca tipo laboratorio y la acerqué a una mesa donde había colocado muchísimas esencias, bases y accesorios para crear perfumes con la ayuda de Perfumhada, que ha implantado este servicio ofreciendo todo lo necesario para elaborar nuestro propio perfume.

Le pedí que oliera las esencias, que se buscara en ellas, que encontrara una que fuera con su personalidad, sobre todo ahora que sabía lo que le gustaba y lo que no, y mientras trabajábamos buscando el perfume perfecto para ella, continué con la terapia. No podéis imaginar lo bien que le vino la actividad, se fue abriendo poco a poco, contándome cosas y riendo mientras mezclaba esencias. Ella creó su perfume y ha tomado la actividad como una afición que ahora practica asiduamente, y yo he conseguido que se abriera a mí y se encontrara a sí misma, todo un éxito.

Muchos profesionales siguen esta tendencia

Obviamente no soy la única que lleva a cabo este tipo de técnica. La psicóloga Leonor Fernández Domenech tiene toda mi admiración. Es doctora en psicología por la Universidad de Valencia, experta en Terapia Cognitivo-Conductual y Coaching Vital y tiene un máster en RR.HH. Una profesional de los pies a la cabeza que realiza un trabajo impresionante con sus pacientes consiguiendo resultados espectaculares. Trata a pacientes con trastornos afectivos y psicoadaptativos, depresión, ansiedad, fobias, estrés, ataques de pánico, miedos, dependencias, ludopatía, asilamiento social, inseguridad, obsesiones y compulsiones, trastornos de la identidad sexual, de la imagen corporal, alteraciones del sueño, etc. y me parece increíble lo que consigue, tiene una especie de don para que el paciente se abra a ella y eso ayuda muchísimo en todos los sentidos.

Apoyo totalmente innovar en terapia, no a la ligera, sino con conocimiento, manteniendo las bases estudiadas y analizadas previamente por muchísimos expertos y añadiendo tu propia personalidad y la del paciente a la terapia. Creo que así es como verdaderamente podemos ayudar, porque cada caso es un mundo diferente.