La depresión post parto

El miedo es libre, o al menos eso dice el refranero español y yo estoy de acuerdo. Hay miles de fobias y miedos irracionales, algunos con base científica o fundamento y otros sin ella, que acaban por convertirse en un gran problema para aquellos que los sufren, tal y como le ocurrió a una de mis últimas pacientes que acabó desarrollando una grave depresión post-parto.

Creo fervientemente que todo esto comenzó cuando se enteró de que iba a tener serias complicaciones para quedarse embarazada. Probaron muchas técnicas diferentes para concebir ese preciado bebé pero no lo consiguió hasta que, cuatro años de calvario después de iniciar dichos tratamientos, se quedó embarazada gracias a la ovodonación con la ayuda de IVIdona. En mi  opinión, toda esa frustración y decepción provocó que, cuando por fin se quedó embarazada, los miedos a perder el bebé o a que algo le pasara tras su nacimiento, fueron creciendo exponencialmente hasta límites verdaderamente preocupantes.

El miedo era tal que apenas se movía de casa, como si tuviera que guardar reposo absoluto aunque no fuera así, y con respecto a la higiene podríamos calificarla de extrema pues, cada 10 minutos, se lavaba las manos con gel antiséptico para evitar contagiarse de esos virus que tanto miedo dan durante el embarazo como toxoplasmosis, varicela, rubeola, herpes, etc.

En el octavo mes de gestación, la obsesión llegó a tal punto que se hizo con la web de Farmacia San Feliz 75, que da servicio los 365 días del año, con el fin de tener acceso a medicamentos en cualquier momento. “¿Y si se me acaba la leche de lactancia y tengo que recurrir a una farmacia de urgencia a buscarla?”, “¿y si se me rompe la tetina del biberón, o el biberón completo, y no hay establecimientos abiertos?”, “¿Y si le sube la fiebre y no tengo un antipirético?”… se hacía una serie de preguntas que casi nadie se plantearía sin tener motivo alguno.

Tras el nacimiento, la depresión post-parto se hizo patente: tenía miedo a coger al bebé en brazos, por si le hacía daño o se le caía. Le daba miedo bañarlo, acunarlo, cambiarlo de ropa, que alguien lo besara, besarlo ella misma…. Prácticamente le daba miedo todo, y eso acabó con su salud mental y con un niño desatendido del que tuvo que hacerse cargo la abuela hasta ver una notable mejoría en la madre de la criatura.

Síntomas y desarrollos de la enfermedad

En la depresión post parto, la nueva mamá se siente desesperanzada e inútil, lo que puede llegarle hacer perder el interés por el bebé, o lo que es aún más grave, puede llegar a lastimarse a sí misma o a su hijo/a. En los casos más graves, estas mamás llegan a tener alucinaciones y necesitan de tratamiento urgente, generalmente en un hospital. Yo, lo que intento evitar con mi paciente es llegar hasta ese punto.

La depresión post parto puede darse inmediatamente después del nacimiento del bebé o en cualquier momento dentro del primer año de haber dado a luz. La causa se desconoce, pero puede haber desencadenantes como los de mi paciente que, unidos a los cambios hormonales y físicos después del parto y el estrés de cuidar a un bebé, provoquen la aparición de la enfermedad.

Si piensas que puedes tener depresión post parto o conoces a alguien que esté pasándolo mal al respecto, acude o recomiéndale acudir a un profesional que pueda darle la medicación y la terapia que necesita.