Obesidad: un problema con consecuencias físicas… y mentales

Padecer obesidad es un problema más grave de lo que a menudo suele suponerse. En la inmensa mayoría de los casos, al valorar los problemas que sufre una persona obesa a consecuencia de su peso solo se tienen en cuenta los factores físicos, esto es, problemas de movilidad, de salud cardiovascular o del aumento del colesterol, entre otros.

Sin embargo, esos no son, desgraciadamente, los únicos inconvenientes a los que ha de enfrentarse una persona con sobrepeso. Ni siquiera, en algunos casos, son los más importantes. Y no lo son porque a menudo los problemas psicológicos que ocasiona una situación así son mucho más mortíferos y difíciles de eliminar. Las consecuencias de este tipo de situación pueden llegar a ser negativas hasta el extremo.

El 25% de la población española sufre problemas de obesidad, según un artículo publicado en febrero de este mismo año por la Cadena SER. El nuestro es el segundo país que más sufre este tipo de problema en toda Europa, lo cual da una idea del tipo de comida que se suele consumir y del sedentarismo reinante en el territorio español. Pero lo realmente grave es que ese cuarto de población del que se está hablando está sujeto a posibles maltratos verbales por parte de algún desalmado, cuando no se encuentra discriminado de alguna otra manera.

Esto ocasiona graves perjuicios a la mente y a la confianza que se deposita en uno mismo. Un “qué gordo estás” puede llegar a tener un impacto brutal en la otra persona y por eso conviene que todo el mundo tenga ese tacto que tanta falta hace a la hora de comunicarse con personas con algún tipo de problema físico. Pero es necesario saber que siempre habrá alguien dispuesto a hacernos daño.

En situaciones como esta la mejor alternativa para combatir las maldades de algunos consiste en combinar una fuerte preparación mental y acciones destinadas a rebajar el peso. El primero de esos pasos necesita a un buen psicólogo, pero para realizar bien el segundo es imprescindible dar con los mejores especialistas en la materia.

El Instituto Médico de Obesidad y Salud (IMOS) es una posibilidad real para ello. Sus profesionales, especialistas en todos aquellos tratamientos destinados a reducir y controlar el peso de las personas, son aquellos que pueden ayudar de una manera más precisa y segura a la hora de tratar un tema tan delicado.

Gracias a sus programas y experiencia pueden seguirse dos planes para llevar a cabo una reducción del peso y la consiguiente mejora de la calidad de vida. Por un lado puede recurrirse al método quirúrgico mediante un bypass gástrico o la gastrectomía tubular. Por otro lado, puede llevarse a cabo un tratamiento multidisciplinar, dedicado a la pérdida de peso pero, a diferencia de la primera alternativa, a través de la reeducación en la alimentación.

Ser fuertes, una tarea estrictamente necesaria

La fuerza de voluntad es imprescindible en asuntos como este. Sea cual sea el caso de cada uno. Si la persona padecer sobrepeso, tendrá que ser fuerte para aguantar las críticas, los insultos e incluso la marginación que puede recibir de parte de una sociedad a veces tan inhumana como la actual. Si, en cambio, esa persona apuesta por una reducción de su peso, habrá de ser fuerte en el sentido de adaptarse a nuevos hábitos alimentarios. En cualquier caso, el poder reside en la mente humana, el mejor arma con la que puede contar cualquier ciudadano/a.

El Instituto Médico de Obesidad y Salud trabaja para garantizar la felicidad de todos aquellos que recurren a él como medio para conseguir un cuerpo más sano. Ayuda a cada vez más personas a estar contentas con su aspecto físico, cuestión que es imprescindible en todos los ámbitos de la vida en la actualidad. Una persona contenta consigo misma tiene más confianza y por tanto es más independiente. Eso se nota en su sociabilidad y carisma.

Bien es cierto que conseguir el cuerpo que realmente se desea parece algo utópico. Sin embargo, todo el mundo debe saber que, en esa lucha, jamás se estará solo.