Personalidades que aplastan

Cada día tengo más claro que hay una estrecha relación entre el niño acosador y el adulto acosador. El bullying está a la orden del día, pero también la violencia de género y el acoso laboral, y como psicóloga he podido barajar datos que demuestran esta hipótesis.

Hay un porcentaje de niños que empiezan a acosar a sus compañeros de clase por culpa de su propia inseguridad. Burlarse de ellos y someterlos les hace sentirse mejor y más seguros de sí mismos. Muchos piensan que buscan popularidad o que son malos por naturaleza, yo no lo creo. En la mayoría de los casos los niños acosadores buscan tapar sus propios defectos haciendo que el resto se fije en otras personas y ofreciendo ellos mismos una imagen de superioridad.

Esa personalidad, si no cambia con los años, es la típica que puede provocar que el adulto acabe imponiendo su voluntad a base de fuerza, e incluso puede que crea que es lo suficientemente poderoso como para hacer lo que le dé la gana sin sufrir las consecuencias de sus acciones. Por eso, y dejando a un lado la violencia machista para no entrar en terrenos demasiado movedizos, soy de las que piensa que ese niño que no cambió de actitud con los años, que no es corregido por nadie, tiene una gran probabilidad de seguir siendo un acosador en la edad adulta y ¿cuál es el acoso que más se parece al ejercido en el bullying? El acoso laboral.

En mi opinión, el acoso escolar y el acoso laboral guardan unas similitudes alarmantes pero que a veces no queremos ver porque, simplemente, no podemos atribuirle a niños y niñas de 10 o 12 años acciones tan horrendas como las que hacen algunos adultos en sus puestos de trabajo, pero son muy similares desgraciadamente. No hablo de acoso sexual, que quede claro, ese es otro tema, hablo de vejaciones, insultos y otros comentarios que denigran al compañero/a de trabajo, a su empleado/a o a su compañero/a de clase o escuela.

Luego, tanto los niños como los adultos que son víctima en estas situaciones, sufren problemas similares: baja autoestima, depresión, ansiedad, miedo a regresar a su trabajo/escuela, etc.

Denuncia

Sé que es muy fácil decirlo y muy complicado a veces hacerlo, pero ante una situación como la descrita anteriormente debemos actuar. Tanto si eres la víctima como si solo eres un testigo, la denuncia está en nuestras manos. Debemos alzar la voz contra el acoso en todas sus formas. Si necesitáis ayuda podéis pedir asesoramiento en Acoso Escolar o en Acoso Laboral, son abogados especialistas del bufete Durán & Durán, ellos os ayudarán a poner la denuncia, a levantar la voz y a conseguir la protección que necesitáis.

La segunda fase, tras haber salido del acoso físico,  es, por supuesto, la ayuda profesional. Es lógico que en estos casos el menor, o al adulto acosado, necesite de ayuda psicológica. Hay que dársela cuanto antes, incluso aunque no quiera. Hay que demostrarle que puede estar mejor y que es mejor persona de lo que piensa en ese momento y, obviamente, hay que ayudarle a subir su autoestima porque este tipo de situaciones acaban con el amor propio de una manera tan apabullante que luego, recuperar un poquito, cuesta horrores.

La denuncia es el primer paso, la ayuda médica el segundo y la libertad es el resultado.