Superando el trance de un matrimonio roto

A veces una relación de pareja no acaba de la manera en la que a muchos nos gustaría. Broncas, discusiones y una gran variedad de problemas se interponen entre las personas y les obligan a cambiar la rutina de vida en la que se habían estado moviendo durante el tiempo que duraba la relación. Una situación que no es nada fácil.

Cuando hay algún hijo por el medio, gestionar el problema se convierte en un verdadero quebradero de cabeza. Sobre todo si son menores. Normalmente son esos menores los que sufren las peores consecuencias de las separaciones y por tanto deben ser los primeros en los que hay que pensar a la hora de tomar decisiones. Es necesario protegerlos.

Por desgracia, he tenido que afrontar una situación personal así. No ha ocurrido hace mucho y creo que todavía no he superado el trance que me ha ocasionado, pero estoy seguro de que poco a poco lo voy a ir consiguiendo y que mi hijo, gracias a lo que he luchado por obtener su custodia, pueda desarrollar una adolescencia plena y ajena a todas aquellas personas que le ocasionen algún perjuicio.

Mi historia comenzó hace más o menos un año. Yo llevaba unos quince años casado con Tamara, una chica que había sido mi novia durante mucho tiempo antes. Ella es la madre de mi hijo y ella era la mujer de mis sueños… hasta que descubrí algo que cambió mi percepción para siempre. Tamara consumía drogas. Al parecer, yo había tardado demasiado en descubrirlo, pero cuando lo hice no lo dudé un solo momento. O dejaba esa lacra o me divorciaba, solicitando la custodia de mi hijo al mismo tiempo.

Lo intenté por activa y por pasiva, pero no hubo manera. Tamara me decía que sí, que lo estaba dejando. Pero eran mentiras baratas. Tomé la decisión de solicitar el divorcio de una vez por todas y de luchar por la custodia de mi hijo. Pero necesitaba un buen abogado para ganar el juicio y obtener esa custodia como único beneficiario. Por eso empecé a obtener información acerca de buenos gabinetes, que tuvieran experiencia y conocimientos en dicha materia. Durán&Durán Abogados, a través del enlace www.custodiahijos.es, se convirtieron en mis mejores aliados para conseguir el objetivo.

En busca de una mejor vida para mi hijo

Mi hijo no lo estaba pasando bien. Al principio no sabía cómo explicarle lo que estaba ocurriendo y cómo decirle que su madre era adicta a las drogas, a una sustancia que poco a poco la estaba matando por dentro y que también podría tener consecuencias graves para él. Tenía miedo de que el muchacho, que por entonces tenía diez años, me odiara por alejarle de su madre. Se me ocurrió que para que se diera cuenta del entorno en el que se movía su madre, debía conocer todo lo que yo pudiera enseñarle sobre las drogas. Y así lo hice.

Mientras tanto, contar con la colaboración de Durán&Durán Abogados hizo el resto. Me asesoraron en cada uno de los pasos que tenía que dar para ganar el juicio y me acompañaron en todo momento hasta que el juez decidió dictar sentencia. Ésta, afortunadamente, fue beneficiosa para mis intereses. La custodia de mi hijo era mía y eso suponía una gran victoria para mí pero principalmente para él, que podría desarrollarse así como persona lejos de mundos llenos de peligros y de ilegalidades.

En la actualidad, nuestra vida es bastante feliz. Como decía más arriba, el trance sigue ahí, pero poco a poco va menguando y estoy seguro de que terminará por desaparecer. La madre de mi hijo se halla internada en un centro de desintoxicación para drogodependientes, algo que creo que le vendrá bien para escalar de un mundo difícil. Creo que lo que nos ocurrió no debe ser tabú entre mi hijo y yo. Hablamos mucho del tema y, desde un punto de vista psicológico creo que a él le viene muy bien. Ha aprendido a hacerse fuerte y a reponerse del duro golpe que supone saber que su propia madre estaba poniéndose en riesgo. Juntos terminaremos de superarlo todo. Ambos sabemos que no estamos solos.