Violencia de género, una lacra social

Señores, ya está bien, dejemos que la mujer viva su propia vida. Las mujeres no tienen por qué sufrir por el mero hecho de serlo, hay que dejar ya de sufrir de puertas para adentro de la casa y de la vida este problema y ponerle cara, hay que afrontar el tema de la violencia de género para buscar soluciones, pedir ayuda, ya que la legislación actual y la sociedad os ampara. En el despacho de abogados Durán & Durán son especialistas en este tema, con un trato personal, humano y cercano, así que si conocéis algún caso así poneos en contacto con ellos para denunciar porque os ayudarán a afrontar, de la mejor forma posible, la delicada situación que atraviesa la mujer, acompañándola y trabajando profundamente en cada caso para resolverlo satisfactoriamente y cobrando lo justo y proporcionado a la capacidad económica de cada cliente.

En el año 2016 en nuestro país 53 mujeres fueron asesinadas a manos de su pareja o expareja. Decía Lutero, que “nada bueno viene jamás de la violencia”, y por supuesto tenía toda la razón. Una relación sana entre un hombre y una mujer está basada en la igualdad, la confianza y el respeto mutuo, pero cuando nos encontramos en una relación situaciones basadas en la desigualdad con una clara dominación del hombre sobre la mujer, privación de libertad, amenazas contra su integridad, ya sea a modo de agresión física, verbal o psicológica, estamos hablando de violencia de género.

A veces esta violencia de género comienza de una forma muy sutil. Sin percibirlo, la mujer se va introduciendo en un rol de sumisión, en el que normalmente se pasan varias fases. En una inicial el hombre va asumiendo su control sobre ella con agresiones verbales, controlando la forma de vestir de la mujer, su móvil, aislándola de sus amistades porque no son buenas para ella, porque a él no le caen bien, se muestra celoso, desconfiado. Luego, cada vez se vuelve más agresivo, y aparece la primera bofetada. Siempre hay una justificación por su parte para entrar en conflicto, la mujer no puede expresar libremente sus opiniones por miedo a su reacción. Comienzan las humillaciones y las amenazas con quitarle a los hijos o hacer daño a su familia. Después de cada agresión, normalmente aparecen episodios de arrepentimiento, con frases como “esto no volverá a ocurrir”, “perdóname,  no sé que me pasó”, “voy a cambiar”. La mujer confía en este cambio y no se siente capaz de romper esta relación, pero el cambio no se producirá y las agresiones se volverán a repetir, y cada vez con más frecuencia. Bajo esta situación nunca se puede encontrar la felicidad, únicamente hay miedo, angustia, inseguridad, baja autoestima, anulación de la persona, etc.

Hay que intentar salir de esta situación, aunque sea un paso muy difícil de dar y en el que pueden concurrir múltiples razones, falta de independencia económica, inseguridad ante la situación en que puedan quedar los hijos, vergüenza, etc., pero hablar, dar a conocer la situación, buscar ayuda y apoyo de familiares y amigos, es hacer un primer paso, y por supuesto y primordial será contar con la ayuda de un profesional.

¿Qué legislación ampara a las víctimas de la violencia de género?

La Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, garantiza a estas mujeres una serie de derechos para que puedan poner fin a esta relación y recuperar su dignidad y su vida.

¿Cómo podemos prevenir para que las futuras generaciones no sufran este maltrato?

Como primer paso, la educación de nuestros desde su más tierna infancia debe ir dirigida hacia la igualdad de sexos, sin discriminación, desterrando las viejas afirmaciones de que el hombre es agresivo por naturaleza y la mujer sumisa, obediente. Educar a los niños y niñas a mostrar y expresar sus emociones y sentimientos de forma natural, facilitando la resolución de conflictos de forma tranquila, pacífica, negociando, hablando, por medio del diálogo, sin llegar a la confrontación.