Los bebés nacidos a través de técnicas de reproducción no tienen problemas para crear vínculo con los padres

Las series de televisión muestran futuros bastante tétricos, y uno de los que más me impactó fue el que se desarrollaba en la serie Stargate, una serie de ciencia ficción en la que a través de unos anillos se podía viajar a través del universo. Uno de los capítulos mostraba cómo la fertilidad de los humanos disminuía por el uso de estos anillos, ya que generaban infertilidad.

Pues bien, parece que a día de hoy no necesitamos anillos para que la fertilidad de las parejas disminuya, o mejor dicho, no necesitamos excusas para no tener hijos en la misma medida en la que teníamos en décadas anteriores. Y si no sabes de lo que estamos hablando, atiende, pues la natalidad de los países desarrollados está bajo mínimos, y las estadísticas nos muestran un futuro en el que la población mayor de sesenta y siete años va a ser mucho mayor que la de jóvenes, poniendo en riesgo el recambio generacional.

La sociedad de hoy en día se enfrenta a un gran riesgo, que es ni más ni menos que aumentar la natalidad, pues de lo contrario los sistemas democráticos se verán abocados a tomar situaciones bastante crudas con respecto a las pensiones de jubilación y de otro tipo. El principal motivo es que no se va a recaudar el suficiente dinero para pagar las pensiones de los jubilados.

El alto ritmo de trabajo de la sociedad, así como la terrible inestabilidad, junto con otros factores, generan una situación en la que las parejas se deciden a tener hijos cada vez más tarde, dificultando de esta manera los embarazos. Aunque aquí hay que romper una lanza a favor de las técnicas de reproducción asistida que permiten solventar estas situaciones con una gran tasa de éxito.

Y también hay que contar con el hecho de que las donaciones de semen y óvulos están a la orden del día, y esto favorece a aquellas parejas que no pueden tener hijos por si mismo. Respecto a las donaciones de semen es importante destacar el importante papel social que representan, ya que su realización es sencilla y los requisitos para las mismas se cumplen por la mayoría de los varones. Y a más aún, la donación de esperma puede ser una experiencia enriquecedora gracias a las clínicas de donación que tienen programas específicos y adaptables a los donantes. IVIdono se caracteriza además por la experiencia de IVI, empresa líder en reproducción asistida que le respalda y apoya, siendo por tanto un centro de referencia para los donantes.

La psicología juega un papel fundamental

Uno de los grandes motivos por los que las parejas no acaban de decidirse a realizar donaciones es porque piensan que el bebé que nazca no tendrá un vínculo tan especial como si lo tendría un bebé nacido sin técnicas de reproducción asistida. Esto es falso, y la psicología así lo demuestra.

Las relaciones afectivas entre padres e hijos se empiezan a desarrollar durante el embarazo. Y ya se sea hombre o mujer la que aporta únicamente el material genético hay que tener en cuenta todo el proceso, y que ambas partes de la relación han decidido tomar el camino de la donación con el fin de crear descendencia.

Para las mujeres, el comienzo de la creación del vínculo afectivo comienza desde el embarazo, pues llevan al bebé dentro y son capaces de sentir los latidos del niño, movimientos, y muchas más sensaciones que crean una conexión con el bebé aunque no se haya aportado el óvulo. En cambio, para los hombres que recurren a una donación de semen, el vínculo puede parecer más difícil pero no lo es, pues apoyar a la pareja embarazada genera esa sensación de estar compartiendo algo que va más allá de los sentimientos y conecta con el instinto paternal.

En cualquier caso, para muchas parejas que recurren a donaciones de óvulos y esperma, estas dudas sobe el vínculo en el bebé acaban cuando el mismo nace y lo sostienen en brazos por primera vez. Ese es uno de los momentos más bonitos que existen para las parejas, y marca el inicio de una relación paterno-filial duradera.