El complicado panorama de la salud mental en la adolescencia.

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Depresión en la adolescencia

Alerta la O.M.S. que 1 de cada 7 jóvenes de entre 10 y 19 años sufre trastornos mentales. El problema se ha agravado en los últimos 5 años y presenta un nivel de permanencia en el tiempo superior al que tenía antes. ¿Nos encontramos ante una epidemia silenciosa?

Un trabajo realizado por la Sociedad Canaria de Pediatría señala que los problemas mentales y psicológicos afectan al 20% de los adolescentes de todo el mundo.

La salud mental en la adolescencia es un tema que preocupa cada vez más a las familias y, en buena medida, a los centros educativos. Padres, madres y profesores observan cambios de conducta, dificultades emocionales y problemas de adaptación que influyen en el rendimiento académico y en la convivencia diaria.

Entre los trastornos más habituales en la adolescencia se encuentran los de ansiedad, seguidos por los trastornos de la conducta y la depresión. La aparición de estas alteraciones no depende de un único factor. Influyen la predisposición genética, el entorno familiar y social, así como los cambios hormonales propios de esta edad. En situaciones de crisis, como problemas económicos o sociales, el riesgo puede aumentar, especialmente si el adolescente o su familia no cuentan con herramientas para afrontarlos.

La pandemia del COVID-19 supuso un punto de inflexión. El confinamiento, el aislamiento social y la incertidumbre incrementaron los niveles de ansiedad, depresión y estrés en jóvenes de todo el mundo. Aunque las conductas delictivas juveniles no han aumentado, sí se ha observado un crecimiento notable de los síntomas llamados “internalizantes”, es decir, aquellos que se actúan hacia dentro, como la tristeza profunda o la desesperanza.

Actualmente, lo que más preocupa es la depresión por sus posibles consecuencias, tales como las autolesiones, el aislamiento social y el suicidio, que se ha convertido en una de las principales causas de muerte no natural entre los jóvenes.

Problemas mentales en la juventud española.

Unicef España señala que 1 de cada cuatro adolescentes españoles cree haber sufrido algún problema de salud mental a lo largo de su corta vida. Este es un asunto que preocupa a los jóvenes españoles; sin embargo, 1 de cada 3 lo mantiene en secreto y más de la mitad no ha pedido ayuda.

La salud mental es un tema preocupante en la sociedad, pero continúa siendo un asunto tabú. Sobre todo si se trata en primera persona.  El enfermo mental tiene el estigma del loco y a trastornos como la depresión se les despoja de su carácter de enfermedad y se trata, socialmente, como un estado de ánimo o una falta de habilidad para gestionar las emociones. Si ya la adolescencia es complicada de por sí, ya solo faltaba que a los jóvenes, que padecen algún trastorno de esta índole, se les marcara con estas consideraciones.

Fenómenos sociales como el bullying, la presión en los estudios frente a la falta de perspectivas económicas y de labrarse un proyecto de vida propio, junto con los roces familiares y en la escuela, que siempre han existido, influyen en que el problema de la salud mental se vaya agudizando.

UNICEF menciona también los hábitos de vida como uno de los factores que afectan al problema. No olvidemos que la salud mental tiene una base biológica, en el organismo. No se da al aire. La falta de ejercicio y un estilo de vida en exceso sedentario afectan a la estabilidad mental y psicológica.

La adicción a las nuevas tecnologías y a las redes sociales también pasa factura. Muchos jóvenes lo utilizan como un mundo paralelo, en el que se refugian y se aíslan de la vida real.

Problemas más frecuentes.

Los psicólogos de Madma, un centro psicológico de Burgos, que tienen un gabinete especializado en la atención a los adolescentes y que pasan consulta tanto a nivel presencial como online, señalan en su página web que estos son algunos de los trastornos más habituales que se dan en la adolescencia. He considerado oportuno comentarlos, ya que la lista es bastante clarificadora.

  1. Ansiedad. La presión en el terreno académico, la preocupación por obtener la aceptación de los demás, las inseguridades propias de la edad, unidas a una cierta impaciencia por ver resultados inmediatos, hacen que este trastorno se dé con frecuencia entre los jóvenes.
  2. La depresión. Aunque muchas veces se presenta relacionado con la ansiedad, son dos trastornos diferentes. La depresión es una enfermedad multicausal en la que influyen tanto factores biológicos como ambientales. Una de sus principales características es la pérdida total de interés por cosas que antes eran importantes o le gustaban al joven y un abandono manifiesto por su persona.
  3. Problemas de autoestima. Los jóvenes pueden sentirse inseguros por su apariencia física, por su relación con los demás o por sus logros académicos. Si bien existe un condicionamiento social, los más exigentes suelen ser ellos mismos. Los cuales tienden a compararse, de manera distorsionada, con otras personas o con sus propias expectativas.
  4. Problemas de conducta. Comportamientos desafiantes o de oposición a las normas establecidas o frente a quienes ellos identifican como la autoridad, suelen darse mucho en la adolescencia. Un comportamiento que si no se aprende a controlar, puede derivar en problemas mayores.
  5. Problemas de relación. Las relaciones humanas se sobredimensionan en la adolescencia. El adolescente, con frecuencia, le da un valor mayor del que realmente tiene. Pequeños roces o conflictos con amigos o con familiares se tratan como una traición o un abandono, cuando con frecuencia son problemas que se podrían resolver hablando.
  6. Problemas de adicción. La adolescencia es un periodo de experimentación. El joven se abre al mundo y tiene curiosidad por descubrirlo. Su cuerpo y su mente se están formando y no ha aprendido a poner límites. Lo que le puede llevar a tener problemas con las drogas, con el alcohol o con las nuevas tecnologías. La nueva adicción de los tiempos presentes.

El suicidio entre los adolescentes.

El suicidio se ha convertido en la primera causa de mortandad no física entre los adolescentes. Los casos de suicidio entre menores de 19 años han aumentado un 59% en España en los últimos años.

Indica la web de consulta Merck Manuals que la depresión es la principal causa de suicidios, pero no la única. Aunque no en todos los casos, la depresión tiene la facultad de exacerbar los instintos suicidas en el enfermo. Genera una serie de pensamientos e impulsos sobre los que el afectado no tiene ningún control y que le pueden llevar a intentar acabar con su vida.

Otras veces, haber vivido un episodio traumático o estar inmerso en una situación que le crea ansiedad de manera habitual puede llevar al joven a que adopte ideas suicidas.

Concepciones subjetivas como “no le importo a nadie” o “estoy solo ante el mundo”, que son ideas que, si se investigan en profundidad, la mayoría de las veces no son ciertas, suelen alimentar conductas suicidas.

En todos estos casos, excepto en las depresiones profundas, donde el sujeto tiene un menor control sobre sus pensamientos, hay un trecho entre la idea y el hecho. Un trayecto que el joven suicida debe recorrer. Se ha comprobado que el abuso de drogas, incluido el alcohol, puede vencer las resistencias mentales que le atan a la vida. Las drogas generan un estado alterado de conciencia y  le aportan ese plus de valor que necesita para dar el salto.

Otro factor a tener en cuenta es el acceso a medios de suicidio. Un joven que tiene un acceso relativamente fácil a armas, ya sean armas de fuego o armas blancas, o a fármacos, le facilita el hecho de que cuando las ideas suicidas cojan fuerza, intente poner fin a su vida sin pensárselo demasiado.

Los trastornos de la conducta alimentaria.

La anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa son dos trastornos del comportamiento que suelen darse bastante en la adolescencia y que, desde un punto de vista erróneo, se tienden a desligar de la salud mental, cuando están íntimamente relacionados.

Estos trastornos se dan más en chicas que en chicos. Corre la idea de que las chicas se dejan influir, de manera enfermiza, por la moda y los estereotipos estéticos imperantes en el momento. Esto no es real. Si escarbamos detrás de estas conductas autodestructivas, lo que yace es un rechazo visceral de la enferma hacia su propia persona. Por problemas de baja autoestima o por vivencias traumáticas, la enferma se rechaza a sí misma y toda su repulsa la enfoca en la apariencia física.

En la anorexia, una chica, por mucho que adelgace, nunca se va a ver guapa. Nunca es suficiente. Puesto que lo que hay detrás de su comportamiento es un rechazo a sí misma.

Muchos casos de anorexia derivan hacia prácticas como las autolesiones, haciéndose cortes en las extremidades, prácticas que también se dan en la depresión. De hecho, en muchos casos, hay una fina línea entre la depresión y la anorexia o una comorbilidad, una coexistencia de las dos enfermedades.

En la anorexia nerviosa, la enferma se pega atracones de comida y acto seguido se provoca vómitos o recurre a otros métodos para expulsar la comida de su cuerpo. Subyace un sentimiento de culpa que suele venir asociado con una baja autoestima.

Los trastornos de la conducta alimentaria suelen requerir una intervención inmediata, más aún, si están avanzados. Ya que corre riesgo la vida del enfermo. Pero para poder tratarlos de una manera coherente, es necesario recurrir a terapias psicológicas, tipo Terapias Cognitivo Conductuales, para que el enfermo supere su condición.

Señales de aviso.   

En lo que se refiere a la salud mental de los jóvenes, hay una serie de señales que alertan a la familia o a los educadores para buscar ayuda profesional cuando aparecen. Puesto que es probable que nos hallemos ante un caso de trastorno psicológico o mental. Estas son algunas de ellas:

  • Amenazas o intentos de suicidio. Cuando un adolescente dice que no quiere vivir o se autolesiona, nunca se le debe restar importancia. No es una simple llamada de atención ni un chantaje emocional. Detrás puede existir un sufrimiento profundo que necesita ayuda profesional inmediata. Ante cualquier comentario o conducta de este tipo, es fundamental acudir a un psicólogo o un psiquiatra para valorar la situación y ofrecer apoyo lo antes posible.
  • Síntomas físicos sin causa médica aparente. Dolores de cabeza frecuentes, palpitaciones, sensación de falta de aire, problemas para dormir o pesadillas repetidas, pueden ser señales de que algo no va bien a nivel emocional. A veces la ansiedad o el estrés se manifiestan a través del cuerpo. Si estas molestias se repiten y no tienen explicación médica, conviene prestar atención y buscar orientación profesional.
  • Bajada repentina del rendimiento escolar. Si un chico o chica que solía cumplir con sus estudios pierde de pronto la motivación, deja de concentrarse y sus notas empeoran sin un motivo evidente, puede estar atravesando un problema emocional. No siempre se debe a distracciones como el uso del móvil o las salidas con amigos. En algunos casos, puede ser una señal temprana de depresión u otro trastorno mental.
  • Consumo excesivo de cannabis u otras drogas. El uso frecuente y en grandes cantidades de marihuana en edades tempranas puede afectar al desarrollo mental y favorecer problemas psicológicos. Sustancias como el éxtasis o las metanfetaminas pueden tener consecuencias aún más graves. Sus efectos son mayores, cuanto más joven es el chico o chica que los consume. Este es un asunto al que los padres debemos prestar atención.
  • Tristeza persistente o irritabilidad constante. Un estado de ánimo bajo que se mantiene durante semanas, acompañado de apatía o mal humor continuo, puede indicar un problema mental que necesita atención.

En todo este tema hay un sustrato biológico que no debemos despreciar. Que aparezcan trastornos de salud mental en la adolescencia no se debe en exclusiva a la sociedad que nos ha tocado vivir (el auge de internet y las redes sociales), ni que como padres no les hayamos dado una buena educación. En la adolescencia, el cuerpo sufre cambios hormonales, que también influyen en que aparezcan estos trastornos.

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp

Noticias relacionadas

No se pierda ninguna noticia importante. Suscríbase a nuestro boletín.

Más comentados

El suicidio

Hablar de suicidio como enfermedad mental resulta siempre chocante y extraño. Nuestra sociedad tiene tendencia,

Compartir

Scroll al inicio