Adolescentes y salud dental

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Si hay edad mala para el cuidado personal, esa es la adolescencia. Puede darse el caso de que el joven mozo o moza, sienta mucho interés por los cuidados personales en general o, alguno en particular o, puede darse el caso contrario. De hecho, es muy frecuente la dejadez, sobre todo en lo relativo a la higiene, de los más jóvenes. Es una realidad que la mayoría podemos constatar, puesto que hemos pasado por ese momento.

Los adolescentes pasan por numerosos cambios, a nivel físico y fisiológico. De manera que la salud bucal, se convierte en la gran olvidada de este momento vital. Por lo general, los papás y las mamás, confían en que sus hijos e hijas, son capaces de llevar una correcta y adecuada higiene bucal, sin que haya que estar encima. Lo cierto es que no es así. La adolescencia es la etapa en la que más se abusa de dulces, bebidas hipercalóricas llenas de azúcar y, en general, todo lo nocivo. Con lo que la salud de los dientes, se puede deteriorar enormemente.

Acudir al dentista, de forma periódica durante la niñez y la adolescencia, es fundamental para poder prevenir las enfermedades dentales que se pueden producir y, actuar en consecuencia, antes de que lleguen a la edad adulta y sus dientes tengan peor arreglo. Aunque como aseguran los dentistas, el cuidado de la dentadura, empieza en casa. Cepillarse los dientes, utilizar el hilo dental y acudir al dentista cuando proceda, es la mejor manera de prevenir la caries y, cualquier enfermedad que pueda afectar a la cavidad oral.

Como a la mayoría de las personas, jóvenes o adultos, no les seduce demasiado la idea de acudir al dentista, sobre todo cuando existe posibilidad de que aparezca el taladro, lo mejor es prevenir la caries y otro tipo de problemas, antes de que se presenten.

Eliminar la placa y evitar la caries

Nada mejor que consultar con un profesional de la odontología, para que nos explique la mejor manera de prevenir la caries. Nos hemos acercado a CKA Grupo Dental, quienes, con su odontología de vanguardia, ofrecen los mejores tratamientos y, amablemente, nos han explicado todo lo que queríamos saber.

Para prevenir la aparición de caries, lo primero que hay que hacer, es eliminar la placa dental. Esa capa transparente de bacterias que recubre los dientes. La mejor forma de hacerlo no es otra que, cepillar los dientes dos veces al día y utilizar el hilo dental, al menos en una ocasión. Cepillarse los dientes, estimula las encías, con lo que se mantienen en buen estado y además, se previenen enfermedades. Tan fácil como simple: cepillar lo dientes y utilizar el hilo dental. Son los dos pasos más importantes a la hora de mantener sanos, dientes y encías.

La pasta de dientes, cuenta con abrasivos, detergentes y agentes espumantes, en su composición. El flúor es uno de los ingredientes más activos y común en las pastas dentales, siendo el principal elemento, a la hora de prevenir la aparición de caries. Por lo que resulta imprescindible, utilizar un dentífrico con flúor en su composición.

Una de cada diez personas, tienen tendencia a la acumulación de sarro con mayor rapidez. El sarro no es más que una placa bacteriana endurecida, lo que hace que sea más nociva y difícil de eliminar. Utilizar dentífricos y enjuagues bucales, desarrollados para combatir el sarro y cepillar los dientes cerca de las glándulas salivales, puede ayudar a retrasar el desarrollo del sarro en los dientes.

En aquellos adolescentes con una dentadura sensible al calor, el frío y la presión, puede ser buena idea, utilizar pasta de dientes para dientes sensibles. Aunque lo mejor, es consultar con el dentista, sobre la sensibilidad dental, puesto que puede tratarse de un problema mayor, como caries o nervio irritado.

Se habla mucho sobre la importancia del cepillado de dientes y, el uso del hilo dental, pero no se habla tanto sobre cómo hacerlo de forma correcta. Los dentistas, dicen que el tiempo mínimo destinado al cepillado de dientes, debe ser de dos minutos y la forma más adecuada, la siguiente:

  • Sujetar el cepillo en ángulo de cuarenta y cinco grados sobre la encía y, cepillar con suavidad desde el punto de unión de encía y diente, con movimientos cortos, como la mitad del diente. Cepillar con demasiada fuerza, puede hacer que las encías cedan espacio y se produzca sensibilidad en los dientes, dando paso con el tiempo, al aflojamiento de la dentadura.
  • Utilizar el mismo método para las superficies internas y externas de la dentadura.
  • Para limpieza de la superficie de los dientes de masticación, hacerlo con movimientos cortos, cepillando entre las ranuras, espacios y separaciones entre dientes.
  • Para las partes internas de la parte inferior y superior de los dientes frontales, sujetar el cepillo de forma vertical. Aplicar movimientos hacia delante y hacia atrás, utilizando la parte delantera del cepillo.
  • Con un movimiento hacia delante, cepillar ligeramente la lengua y parte superior de la boca.

Pasamos al hilo dental. Cepillarse es importante como ya sabemos. Pero no hace que se remuevan las partículas y, restos de comida que se quedan entre los dientes, bajo las encías o bajo los frenillos. En estos casos, toca utilizar el hilo dental. El tipo de hilo a elegir, irá en función del tamaño de espacio que se tenga entre los dientes. Los dentistas suelen recomendar el hilo dental libre de cera, más delgado y fácil de deslizar entre las piezas dentales. No obstante, los estudios realizados, demuestran que no existe mayor diferencia de efectividad, en uno u otro tipo de hilo dental.

Las pautas a seguir para su uso son:

  • Introducir con cuidado el hilo dental entre los dientes, mediante un movimiento hacia delante y hacia atrás. Suavemente se coloca el hilo dental en la base de las encías, sin forzar, se introduce bajo las encías. El hilo dental, debe rodear el borde del diente y deslizarse desde la parte superior a la inferior de cada diente.
  • Repetir el mismo proceso en todos los dientes, incluidos los de la parte final de la boca.

Salud dental y nutrición

El consumo de azúcar es, como ya sabemos, una de las causas principales de que se produzca caries. No se trata tanto de la cantidad que se consume, sino de cuando y como se consume. Ya comentamos que, durante la adolescencia, el consumo de azúcar es mayor y más indiscriminado. Al comer comidas azucaradas o beber refrescos de forma habitual, el esmalte de los dientes, se expone de forma continua a elementos ácidos. Los caramelos duros, como los que se consumen para aliviar la tos o el dolor de garganta, así como las mentas con azúcar, son especialmente peligrosas, ya que el azúcar que llevan, se disuelve lentamente en la boca. Los expertos, advierten que se hagan intervalos de tres horas, entre ingesta de alimentos con azúcar.

Al comer este tipo de alimentos o con almidón, como parte de una comida, son menos peligrosos para la dentadura que, cuando son ingeridos solos. Esto se debe a la producción de saliva que, ayuda a eliminar el azúcar y las bacterias, ya que se incrementa la ingerir una comida completa. Comer alimentos con azúcar antes de irse a la cama, puede ser más dañino, sobre todo si no se cepillan los dientes después.

Como sabemos de sobra que para la mayoría de adolescentes y, personas de cualquier edad, dicho sea de paso, eliminar los dulces de la dieta por completo es muy difícil, no esta de más, seguir algunas recomendaciones:

  • Ingerir carbohidratos (azúcar y almidón) como parte de una comida completa.
  • Si no es posible cepillar los dientes después de comer, enjuagar la boca con agua o enjuague bucal o, masticar chicle sin azúcar.
  • No comer alimentos con azúcar entre las comidas.
  • Si se picotea entre comidas, intentar optar por alimentos sin azúcar como el queso, palomitas de maíz, vegetales crudos o yogur.

A parte de estos consejos, acudir al dentista de forma regular, ayuda a prevenir la caries dental. Uno de los problemas más habituales en la adolescencia. No solo se previene este problema, las enfermedades de las encías o cualquier tipo de problema que puede poner en riesgo la salud dental o bucal, también.

La primera consulta con el odontólogo, consiste en tres partes: la historia médica y dental, en la que el profesional hará preguntas relacionadas con los cuidados dentales; una revisión odontológica completa; y una limpieza profesional. Casi igual que una consulta a un adulto.

El dentista va a examinar la dentadura, las encías y la cavidad oral al completo. Puede ser que examinen las articulaciones mandibulares y, revisen la parte visible de cada diente, en busca de sarro, caries o cualquier indicio de problemas dentales. Así mismo, es muy probable que el dentista, revise la mordida y la forma en la que encaja la dentadura.

En definitiva, la salud bucodental de los adolescentes, es muy similar a la de los adultos. Con la salvedad de que, se trata de un momento vital en el que, la exposición a los riesgos para los dientes (ingesta de azúcar), es mayor que cuando se llega a la edad adulta.

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