El embarazo y la salud oral

El periodo de gestación o embarazo en las mujeres suele ocasionar muchas dudas e incertidumbres, sobre todo en los padres primerizos, a todos los niveles y por supuesto en cuanto a nivel dental también. Por si esto fuese poco, también son muchos los mitos o creencias populares que circulan, con lo cual, cuando una embarazada acude a una clínica dental, el dentista debe estar preparado para responder y asesorar a la intranquila futura mamá. Además, es importante saber que la mujer embarazada debería acudir a la consulta del dentista para realizar una revisión y que este le aconsejara y marcara unas pautas para mantener una boca sana y cuidada durante el embarazo.

Por este motivo, si vosotras estáis embarazadas o tenéis en mente tener un pequeño en los próximos meses, nosotros os recomendamos que acudáis a visitar al doctor Clemente Blanco Alonso de Clínica dental C Blanco, en Badajoz, puesto que él lleva varios años ofreciendo un servicio y una atención especializada a cada uno de sus pacientes, ya que gracias a su equipo humano profesional llegan a todas las ramas de la odontología garantizando así que cualquier problema nunca quede fuera de su alcance profesional. Por lo que conoce mejor que nadie cuales son los síntomas principales que se dan en una persona embarazada y, gracias a ello, los tratamientos que se tengan que seguir, en caso de ser necesario, serán siempre los más correctos para cada caso.

Así, las principales alteraciones o cambios en la cavidad bucal que la embarazada puede experimentar son los siguientes:

  • Presencia de náuseas y vómitos. La mayoría de las mujeres, se estima que entre el 75 % – 80 % de los casos, experimentan las náuseas del embarazo, generalmente matutinas y leves, durante los tres primeros meses del embarazo. Una forma severa de este cuadro se presenta cuando estas náuseas y vómitos son extremos, es lo que se denomina hiperémesis gravídica, que afecta entre el 0,3 y el 2% de las embarazadas. Los ácidos que contienen los vómitos pueden llegar a erosionar el esmalte dental, irritar las encías y producir sensibilidad en los dientes. Las principales recomendaciones en este caso son enjuagarse la boca con agua después de cada vómito, usar un colutorio con flúor y uso del hilo dental a diario, así como tomar pequeñas cantidades de frutas, vegetales o yogur a lo largo del día.
  • Cambios en la composición de la saliva. Durante el embarazo suele aumentar un poco la acidez de la boca, por lo que esta saliva podría erosionar el esmalte dental y producir inflamación en las encías.
  • Gingivitis del embarazo. Debido a los cambios hormonales y la acumulación de placa bacteriana y los cambios vasculares, entre el tercer y octavo mes de embarazo las encías se presentan más vulnerables a la infección pudiendo experimentar una respuesta exagerada y estar enrojecidas, inflamadas y sangrantes.
  • Movilidad dentaria. Los cambios hormonales preparan al organismo para el momento del parto, incrementándose la elasticidad de ligamentos que unen los huesos de la pelvis y con ello los de todo el cuerpo. Por ello no es extraño que algunas gestantes perciban una cierta movilidad en alguna pieza dental, que generalmente también está asociada a la enfermedad gingival.
  • Granuloma del embarazo. Es una lesión abultada o tumoración benigna que suele localizarse en la encía en una zona con gingivitis y que sangra con facilidad. Suele asociarse con una higiene bucal deficiente y desaparece solo progresivamente o tras el parto.
  • Xerostomía fisiológica. Muchas mujeres embarazadas, debido a los cambios hormonales pueden experimentar sequedad bucal. Se trata de una situación temporal, que no es alarmante y desaparecerá al finalizar el embarazo. En casos muy raros, puede ocurrir el extremo contrario, que experimenten una secreción de saliva excesiva, es lo que se denomina ptialismo.

¿Qué pasa si hay que hacer algún otro tipo de tratamiento?

Aunque lo ideal es posponer los posibles tratamientos dentales para después del parto, cualquier procedimiento urgente puede y debe realizarse, así como lo mejor sería que fuese en el segundo trimestre, ya que en el tercero puede resultar incómodo recostarse en el sillón durante un tiempo prolongado. En el caso de necesitar realizar una radiografía dental el procedimiento es seguro, ya que requiere una exposición muy baja a la radiación, por lo que el riesgo de efectos nocivos es muy bajo, además el odontólogo tomará las precauciones necesarias para proteger a la madre y al bebé, cubriendo debidamente el abdomen y la tiroides de la embarazada con un delantal y un collarín de plomo, minimizando así la exposición a la radiación. El uso de las actuales radiografías digitales es muy recomendable pues los avances en la tecnología han logrado reducir la radiación necesaria y permitir una imagen instantánea, por lo que son aún más seguros. Si bien siempre será el profesional de la odontología el que decida si se puede esperar a realizar la radiografía después del parto o si se realiza durante el embarazo por tratarse de algún tipo de emergencia.