El miedo al dentista no es debilidad

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Acudir al dentista es algo que todos tendríamos que ver como algo meramente rutinario. Lo cierto es que estos últimos años y décadas se ha avanzado bastante en este sentido y cada vez se es más consciente de lo importante que es tener una buena salud dental.

El caso es que para millones de personas en todo el planeta, es una fuente de verdadera angustia que puede llegar a hacernos paralizar. La ansiedad dental no es un mero capricho ni una exageración.

Estamos ante una reacción de lo más real que tiene sus raíces psicológicas y fisiológicas, las cuales se pueden tratar con una serie de herramientas que están probadas que son efectivas. Vamos a ver, a continuación, las razones por las que aparece y de qué manera lo aborda la psicología, y qué es lo que puedes hacer si realmente te reconoces con este problema.

¿Por qué nos da miedo el dentista?

Cuando se tiene miedo al dentista, se padece de dentofobia u odontofobia, lo que tiene bastantes orígenes. En bastantes ocasiones, estamos hablando de algo que parte de experiencias previas que han podido ser bastante dolorosas o de carácter traumático, en especial en la infancia.

Los empastes mal anestesiados, una extracción realmente complicada o hasta el tono de voz por parte de un profesional es algo que nos puede dejar una huella bastante duradera.

¿Qué otros factores incluyen?

Vamos con ellos:

Miedo al dolor

Algo que tiene una gran influencia es la anticipación del dolor, que es con frecuencia bastante más intensa que la propia experiencia que se tiene al final.

Sensación de perder el control

El hecho de estar tumbado, con la boca abierta y no poder hablar es algo que genera una gran vulnerabilidad.

Vergüenza o juicio

El miedo a que el dentista pueda criticar la higiene o el estado en el que se encuentran nuestros dientes.

Estímulos muy aversivos

Aquí se puede hablar del ruido del entorno, el olor a desinfectante o del sabor de los materiales.

En los casos de mayor severidad, la ansiedad pasa a ser evitación, ya que se van a posponer las revisiones, los problemas pueden empeorar y el ciclo se va reforzando.

Ansiedad dental: un problema con consecuencias reales

A nivel personal, tenía un problema de ansiedad y me decidí a ir después de que mi suegra fuese a la Clínica Dental Carlos Cruz y tuviese una buena experiencia. Me di cuenta de que no era para tanto y que había sido mi mente la que había acumulado miedos infundados y que se creía que estábamos en los años 80 y 90, en lo que todo era mucho más doloroso.

Lo cierto es que el evitar o postergar este tipo de decisiones se paga. Cuando no se va a las revisiones periódicas, tanto la caries como la gingivitis o la periodontitis van avanzando en silencio. Cuando los dolores aparecen, los tratamientos son más complejos, más largos y suelen ser más estresantes.

Hay que tener en cuenta que la salud oral está relacionada íntimamente con la general. Las infecciones de la boca que no se tratan están asociadas con problemas de carácter cardiovascular, diabetes y complicaciones que se pueden producir en el embarazo.

El hecho de reconocer la ansiedad dental se puede decir que es el primer paso cuando se quiere romper el círculo. No hablamos de que sea “una cosa de cobardes” lo hacemos sobre una respuesta aprendida que se puede desaprender.

¿Cómo aborda la psicología la ansiedad dental?

Aquí es necesario tener en cuenta que la psicología no está limitada a “relajar” al paciente. Lo que nos ofrece es un marco estructurado para comprender y cambiar las emociones, pensamientos y conductas que mantienen el miedo.

Las intervenciones que tienen un mayor respaldo son las cognitivo-conductuales, aunque no debemos olvidar que se usan también técnicas de exposición, relajación y, en los casos de mayor complejidad, hay un trabajo interdisciplinar con los psicólogos clínicos.

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

Lo que se debe valorar es que lo que hace es ayudar a que se identifiquen y modifiquen las creencias de carácter catastrofista, como que me dolerá mucho o que no podré aguantar, de tal forma que se puedan ir desarrollando estrategias para afrontarlo.

Todo esto se combina con una exposición que se vaya haciendo progresivamente, en la que se visite la clínica sin que se haga tratamiento, luego una limpieza básica y luego progresar hacia otros tratamientos de mayor complejidad.

Técnicas de relajación y respiración

La relajación muscular progresiva de Jacobson trata de tensar y relajar los grupos musculares de manera sistemática, lo que se combina con un respirar profundo y lento. Todo ello lo que hace es reducir la activación a nivel fisiológica, que suele acompañar a la ansiedad y en la que podemos encontrar sudoración, tensión y taquicardia.

Deberás respirar 4-7-8: se inhala 4 segundos, se sostiene 7 y se exhala 8, siendo otra herramienta fácil que se puede practicar antes y durante la propia cita.

Distracción y control percibido

Algo que suele funcionar muy bien es la distracción, y en este sentido podemos hablar de películas, música o podcasts, los cuales lo que hacen es desviar la propia atención de ese estímulo amenazante.

Lo que es más potente es la percepción del control, de tal forma que se acuerde una señal de mano para solicitar una pausa, decidir cuándo comenzar o detener un procedimiento o escoger el mejor momento del día. En este sentido, las primeras citas de la mañana acostumbran a ser de las más tranquilas.

Exposición gradual y desensibilización sistemática

Básicamente, lo que hace es enfrentar los estímulos que se encargan de provocar ansiedad progresivamente y de manera controlada.

Lo primero es visitar la clínica únicamente para conocer el entorno en el que va a encontrarse. Luego se debe sentar en el sillón sin tratamiento, luego una revisión y de esta forma avanzar. Cada paso se va a practicar hasta que la ansiedad en este sentido se reduzca.

Hipnosis, EMDR y otras alternativas

Existen casos en los que hay fobias de carácter severo o traumas dentales, en los que lo más útil es acudir a la hipnosis clínica o el EMDR (en el que se desensibiliza y reprocesa al paciente por movimientos oculares), los cuales pueden servir de ayuda para que se reprocese la experiencia traumática y se reduzca la reactividad de las emociones.

El papel del dentista: comunicación, empatía y ambiente

Los profesionales tienen un papel de gran importancia. En este sentido, un dentista que escucha, se explica claramente, utiliza un lenguaje tranquilizador y respeta las señales de pausa, lo que hace es reducir de manera importante la ansiedad.

El ambiente es importante, por lo que es recomendable que los consultorios sean luminosos, limpios, que la música sea suave y que no haya olores agresivos, puesto que todo esto ayuda a que el paciente se encuentre más relajado.

Hay clínicas que cuentan con citas para la valoración que son iniciales y que no tienen tratamiento, en ellas solo se habla, se ven radiografías y se establece confianza. Esto es de gran utilidad para las personas que sufren de gran ansiedad.

Opciones farmacológicas: cuando la ansiedad es muy intensa

En los casos más extremos o cuando son tratamientos invasivos, es cierto que se pueden usar ansiolíticos, sedación consciente mediante ácido nitroso o incluso, en situaciones más concretas, anestesia general.

Este tipo de opciones deberán ser prescritas y controladas por un profesional, debiendo ser siempre complemento a un abordaje en lo psicológico, pero no como un sustituto.

¿Qué puedes hacer si te da miedo el dentista?

Cuando te reconozcas en estas líneas, lo primero que debes saber es que no estás solo en esto. Vamos a darte una serie de pasos prácticos:

Comunica tus miedos

Solo tienes que decirlo abiertamente en la primera cita. Un profesional bueno lo va a entender y adaptará el ritmo.

Comienza por la cita de valoración

Sin tratamientos, solo para que conozcas la clínica y a todo el equipo.

Practica técnicas de relajación

Respiración abdominal, relajación muscular de manera progresiva o visualización desde un sitio tranquilo.

Puedes llevar distracciones

En este sentido, es bueno, si quieres, que lleves auriculares que tengan música o un podcast en el caso de que la clínica en cuestión lo permita.

Debes acordar una señal de pausa

Para ello, lo mejor es que levantes la mano en el caso de que precises un descanso.

Programar citas en horas tranquilas

Las primeras horas de la mañana son menos estresantes.

Considera apoyo psicológico

Cuando la ansiedad sea de especial intensidad, un psicólogo especializado en fobias puede ayudarte con TCC, exposición o EMDR.

Las clínicas deben entender el problema de la ansiedad dental

Existen centros que lo que han hecho es abogar por una integración de la perspectiva psicológica en su práctica diaria. En las clínicas dentales especializadas, es prioritario que haya una comunicación clara, citas sin prisas y que el paciente perciba que tiene el control de la situación, así como las necesarias técnicas de sedación o de relajación cuando sea preciso.

El mensaje clave: el miedo se puede superar

Piensa que este sentimiento no es una condena para siempre; si se enfoca adecuadamente, puede transformar una experiencia que fue traumática en algo que se puede manejar e incluso que podemos controlar.

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