Que no se cansen de vivir.

La casa de mis abuelos se quedó vacía hace muchos años ya. Y es la típica casa de pueblo, que se encuentra en la provincia de Burgos, en una zona fría y preciosa rodeada de montañas. Pues resulta que la casa seguía teniendo la bombona de butano, esa naranja que pesa tanto…para el gas de la casa. Pues bien, hace unos meses mis hermanos y yo decidimos darle una vuelta a esa casa, y alquilarla. Es que nos parecía una pena que una casa tan bonita como lo es esa, se quede vacía y sin uso, y encima situada en una zona preciosa, de la cual estamos seguros mucha gente querría disfrutar. Se que a mis abuelos no le importará que otros vivan en la que era su casa, mis abuelos eran personas super abiertas y acogedoras, siempre tenían visitas en su casa, y disfrutaban mucho con la compañía de la gente. Y es por todo esto por lo que hemos decidido llevar a cabo ese proyecto. Nos dimos cuenta que el primer paso era cambiar el tema de gas, por eso decidimos renovar todo de arriba a abajo y contratamos los servicios de gas natural fenosa. Porque nos hizo muy buena oferta, es que no la podíamos rechazar, encima fueron muy amables con nosotros, nos explicaron todo bien, y vinieron a instalarla a la casa de mis abuelos. Con ellos podremos controlar el consumo, y pagar sólo lo que se gaste. Además de respetar el medio ambiente, que es un tema en el que mira no nos viene nada mal colaborar un poco.

APROVECHAR HASTA EL FINAL

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Mis abuelos siempre han sido dos personas, que desde mi punto de vista, han sabido disfrutar de la vida hasta el último momento. Y digo esto porque a pesar de haber pasado muchas miserias y guerras…siempre se han mantenido firmes, sacando a su familia adelante, luchando y esforzándose por llevar una vida dura y justa. En sus últimos años de vida, una vez retirados de cualquier tipo de trabajo ( exceptuando el de los nietos por su puesto, pero que ellos no consideraban trabajo, ellos adoraban a sus biznietos, y sus biznietos a ellos por supuesto), se dedicaron a hacer viajes, escapadas y actividades como si de dos jóvenes llenos de ganas de vivir se trataran.

Y la verdad es que a mi me daba vida verles así, con esas ganas de vivir. Alguna vez si que veía a mi abuela un poco de bajón diciendo que se estaba haciendo mayor y que tenían que dejar de hacer tantas cosas que no estaban para esos trotes. Y en esos momentos es cuando llegaba mi abuelo, la cogía de la mano, la miraba y la decía que qué locuras eran esas, que si se sienten vivos qué mejor que disfrutar de la forma que mas les gusta. Esa forma para ellos, era visitando sitios, quedando con otros grupos de abuelos para llevar a los nietos al parque, haciendo cosas que mucha gente a su edad no hubiera podido hacer debido a su condición física. En esto ellos tenían mucha suerte porque físicamente estaban genial. Unos meses antes de morirse a mi abuela le empezaron a saltar los síntomas del alzheimer, pero ni aún ahí mi abuelo paro de animarla y de sacarla y de darla ganas de seguir viviendo y disfrutando de las cosas buenas de la vida.

La ironía de esto es que ellos fallecieron en uno de esos viajes, no quiero contaros lo que les pasó porque es un poco triste, y a mi al recordarlo la verdad que me llena de pena. Pero sus hijos y sus nietos sabemos que no querrían haber muerto de otra manera, indolora, y en uno de los viajes a un sitio que encima ellos siempre habían tenido muchas ganas de visitar.

Si vuestros abuelos son de los de darse por vencidos, por favor, animadles, dales ese pequeño empujón para que no se queden quietos en casa, para que disfruten de lo que quede por venir, que hagan todo lo que quieran hacer, siempre que sus condiciones se lo permitan. Copiando el título de una de mis películas favoritas, esto es así… ahora o nunca.