Tu cuerpo te pide que te calmes; estas son la señales que indican que sufres mucho estrés.

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Nuestro cuerpo habla sin que se lo pidamos de muchas maneras ¿lo sabías? De hecho, nuestra salud física está estrechamente relacionada a nuestra salud mental, y si no mantenemos unos hábitos buenos y sanos que nos ayuden a sentirnos bien a diario, enfermaremos de una manera u otra. Y es que, existen muchas formas de enfermarnos que no tengan que ser a raíz de un virus o un resfriado.
Una de las dolencias que más atacan nuestro cuerpo mediante el malestar mental, es el estrés. Por desgracia hoy en día vivimos más estresados que nunca y lo peor es que no sabemos cómo gestionar ese estrés y desconocemos que existan maneras de gestionarlo.
¿Aún no sabes si sufres estrés, pero tienes la sospecha?
Como decimos, tu cuerpo es el principal testigo de ello, y en este artículo te enseñaremos a identificar las señales fácilmente para que puedas ponerle solución cuanto antes.

Conoce la definición exacta del estrés.

La definición exacta del término estrés sería la siguiente: es una respuesta física y mental del organismo ante situaciones que requieren una adaptación o respuesta. En términos simples, es la forma en la que el cuerpo y la mente reaccionan a cualquier estímulo o situación; esta puede ser positiva o negativa, y el estrés puede surgir como resultado de situaciones emocionales, físicas o ambientales.
Cuando una persona percibe una amenaza, ya sea real o imaginaria, el cuerpo libera hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina, preparándose para la acción. Esto puede desencadenar una serie de respuestas fisiológicas y psicológicas que se conocen como la «respuesta de lucha o huida».
A corto plazo, el estrés puede ser bueno, ya que puede ayudarnos a enfrentar desafíos y superar obstáculos, sin embargo, el estrés prolongado o crónico (especialmente cuando no se gestiona adecuadamente) puede tener consecuencias negativas en nuestra salud física y mental, dando paso a diferentes problemas como problemas cardíacos, trastornos gastrointestinales, trastornos del sueño y ansiedad, entre otros.
Por esta razón, es muy importante que sepamos identificar si estamos sufriendo estrés y aprender a gestionarlo de manera saludable.

¿De qué manera nos avisa nuestro cuerpo?

Como hemos mencionado, el estrés puede manifestarse de diversas maneras en el cuerpo, y además cada persona puede experimentar síntomas de estrés de manera diferente.
Sin duda algunas de las señales a las que debemos prestar atención son las siguientes:
1. Bruxismo.
El bruxismo es una afección mediante la cual la persona que la sufre aprieta o rechina los dientes, sobre todo durante la noche. Este problema se origina durante una situación de mucha tensión o mucho estrés, y desencadena dolor de mandíbula, dolores de cabeza e incluso desgaste del esmalte dental.
Como bien recomiendan los profesionales de Clínica Recaver, una visita a la dentista periódica al dentista es buena para anticipar cualquier problema y poder tratarlo a tiempo, así que ya sabes; si sospechas que puedes estar sufriendo este síntoma de estrés, consúltalo con tu médico para ponerle remedio.
2. Tensión muscular.
El estrés es uno de los principales factores que provocan tensión en los músculos, manifestándose en forma de dolores de cabeza, dolor de espalda o cuello, y rigidez muscular.
La tensión muscular afecta a las personas de forma pesada y duradera y puede incluso causar problemas como torticolis, contracturas y demás afecciones. Estos problemas necesitan ser tratados por un profesional (un fisioterapeuta) o a través de reposo y relajantes musculares.
Muchas veces sufrimos tensión muscular sin darnos cuenta, incluso cuando estamos chateando con un amigo durante horas. Solemos mantener los hombros en tensión y una postura incómoda, dando paso a esta tensión que también podemos sufrir mediante el estrés.
3. Problemas gastrointestinales.
Sin duda uno de los focos principales del estrés es el dolor de estómago. Es un síntoma bastante común de estrés, aunque no todas las personas lo sufran de la misma manera.
¿Cómo nos afecta? Pues desencadenando problemas como la diarrea, el estreñimiento e incluso nauseas. En general, una buena manera de identificar si estás sufriendo estrés, es a través de la observación de tu estómago cuando te enfrentas a situaciones que te resultan incómodas, como salir a la calle o ir al trabajo.
4. Problemas de sueño.
¿Duermes fatal? El hecho de descansar poco, tener insomnio o tener pesadillas cuando vamos a dormir puede estar relacionado a muchos factores, pero sin duda, el estrés tiene la capacidad directa de causarle problemas a tu descanso con frecuencia.
Si te fijas tiene sentido; si estamos en modo supervivencia o demasiado activos ¿Cómo vamos a descansar bien?
5. Cambios en el apetito.
La comida también puede ser un problema para aquellos que sufren estrés. Siempre se dice que aquel que está feliz y contento, tiene apetito, así que ¡ya te puedes imaginar!
Por eso, algunas personas suelen experimentar cambios en sus hábitos alimenticios cuando están estresadas, como comer en exceso o perder el apetito. Esto nos lleva directamente al a otra manera que tiene el cuerpo de avisarnos de que sufrimos estrés, que son los cambios bruscos en el peso corporal.
6. Fatiga y cansancio.
Estresarnos también puede cansarnos, fíjate que cosas.
Asimismo, el estrés crónico puede agotar nuestra energía, lo que da como resultado en fatiga constante, incluso después de un sueño “aparentemente” adecuado.
7. Problemas de concentración y memoria.
Si notas que últimamente no tienes muy buena memoria, probablemente sea estrés. Y es que éste también es capaz de afectar la capacidad de concentración y la memoria a corto plazo.
No te inquietes demasiado ya que estos problemas pueden solucionarse mediante técnicas de relajación y sobre todo tomando conciencia de este problema a tiempo.
8. Cambios en el estado de ánimo.
Los desequilibrios hormonales vienen de la mano de este problema que es el estrés, y por esta misma razón, al estresarnos sufriremos normalmente una serie de notables cambios en el estado de ánimo.
Entre ellos, experimentaremos irritabilidad, ansiedad, tristeza o cambios repentinos en el temperamento.
9. Problemas de piel.
Por último, el estrés también puede afectar a nuestra piel, causando brotes de acné, eczemas u otros problemas cutáneos.
Cuando notemos algunos de estos síntomas y nos parezca anormal, es probable que la causa sea una racha de estrés.
¿Cómo combatimos estos problemas? Si quieres saberlo, sigue leyendo y a continuación, te daremos consejos que te ayudarán a combatir el estrés.

Aprende a desestresarte con estos consejos.

Como has podido comprobar, desestresarse es muy importante para mantener un equilibrio emocional y físico en la vida diaria.
¡Relajarse no es tarea fácil! Y eso lo sabe bien aquel que siente estrés, ya que lo más normal es que entremos en una racha circular de hábitos tóxicos que beneficien esa situación de estrés.
Aun así, te animamos a que no te rindas, y sigas alguno de estos consejos para poder combatir el estrés:
1. Respira profundamente:
• La respiración profunda es clave para reducir el estrés, sobre todo cuando uno sufre ataques de pánico o de ansiedad. Practica la respiración abdominal, inhala lentamente por la nariz, mantén el aire en los pulmones por unos segundos y exhala lentamente por la boca.
2. Realiza actividad física:
• El ejercicio es una excelente manera de liberar tensiones. Ya sea caminar, correr, nadar o practicar yoga, la actividad física libera endorfinas, que son neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo.
3. Organiza tu tiempo:
• La falta de tiempo suele ser una fuente importante de estrés. Por ello, organiza tus tareas diarias y establece un orden de prioridades, ya que una planificación adecuada puede ayudarte a experimentar una mayor sensación de control en tu vida.
4. Practica la meditación:
• La meditación y el mindfulness pueden reducir el estrés al enfocar tu atención en el momento presente. Dedica unos minutos al día para meditar y observar tus pensamientos sin juzgarlos.
5. Establece límites:
• Aprende a establecer límites claros en tu vida personal y profesional. No hagas aquello que no quieras hacer por mantener un compromiso o devolver favores constantemente; esta actitud no hará más que dañarte y presionarte y sentirás que tu estrés no tiene fin.
6. Encuentra pasatiempos relajantes:
• Dedica tiempo a actividades que disfrutes y que te relajen, ya sea leer, escuchar música, pintar o cualquier otra cosa que te haga sentir bien.
7. Conecta con otros:
• Compartir tus preocupaciones con amigos o familiares puede ayudarte a obtener apoyo emocional.
¡No tengas miedo de pedir ayuda cuando la necesites!
8. Establece rutinas:
• Como hemos mencionado, las rutinas y la planificación proporcionan estructura y previsibilidad, lo que puede reducir la sensación de caos y estrés en tu vida diaria.
9. Cuida de tu salud:
• Mantén hábitos de vida saludables, como una dieta equilibrada, suficiente descanso y sueño reparador.
10. Desconecta digitalmente:
• Debes dedicar tiempo a desconectarte de los dispositivos electrónicos como el móvil o el ordenador, dado que la constante exposición a las pantallas puede acabar causándote estrés.
Te recomendamos establecer horarios y ratitos específicos para disfrutar de tu móvil, para que luego puedas desconectar mentalmente y relajarte de las pantallas.

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